Gaudí, nacido el 26 de junio de 1852, fue bautizado en la iglesia de Sant Pere
de Reus, entonces segunda ciudad de Cataluña. La familia del futuro arquitecto
eran unos artesanos caldereros, que con sacrificio consiguieron dar soporte
a sus estudios. Gaudí obtuvo el título de arquitecto en Barcelona en el 1878,
y pronto se distinguió de sus otros compañeros con encargos que le otorgaron
la confianza del que fue su amigo y mecenas, Eusebi Güell i Bacigalupi, o del
famoso arquitecto Joan Martorell, quien le introdujo en el templo de la Sagrada
Familia.








Complementariamente
a su vocación de arquitecto, la actividad de Antoni Gaudí se extiende en campos
muy diversos: como excursionista, como amante de la música, de la ópera y del
canto coral, y participando en los movimientos obreros y cooperativistas de
la época. Las cualidades más universales y permanentes que se valoran hoy de
Gaudí son el fruto de su fe, expresada en la voluntad de búsqueda y perfeccionamiento
de las formas históricas y en el pensamiento de su visión de arquitecto, casi
como un sacerdote de la arquitectura.