El movimiento modernista coincide en Cataluña con el apogeo de la burguesía industrial y la modernización urbana de Barcelona. El «modernisme» catalán tiene una de sus manifestaciones artísticas más exuberante en la arquitectura, tanto en vertiente civil como religiosa. El barroquismo atrevido y genial de Gaudí, inclinado por la integración de la naturaleza en la arquitectura urbana, tuvo uno de sus mejores ejemplos en la Casa Batlló, en la célebre «manzana de la discordia» del Paseo de Gracia barcelonés, muestra de la competividad burguesa reflejada en las fachadas de las casa construidas por Gaudí, Puig i Cadafalch y Domènech. La Casa Batlló es un ejemplo magnífico de arquitectura simbolista de exaltación nacionalista y religiosa que representa simbólicamente la leyenda de la victoria mítica de San Jorge, patrón de Cataluña, sobre el dragón. Su arquitectura intenta reflejar las formas de la naturaleza, la estructura osea y muscular humana: huesos, esqueletos, etc. Mezclando ostentación y piedad, la arquitectura modernista catalana representa el espectáculo de su propia victoria, de su modernidad.La casa Milá, obra también de Antonio Gaudí, es popularmente conocida como La Pedrera debido a su imponente aspecto rocoso y el masivo uso de piedra de cantería. Representa sin duda uno de los más emblemáticos ejemplos de la arquitectura modernista catalana.
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